La persona del Espíritu Santo
“No es una fuerza impersonal, sino una Persona divina”
Cuando afirmamos que el Espíritu Santo no es una fuerza impersonal, estamos rechazando la idea de que Él sea solo una energía, influencia, poder abstracto o manifestación simbólica de Dios. En la Escritura, el Espíritu Santo no actúa como algo, sino como Alguien.
No es una fuerza, porque se relaciona personalmente
Una fuerza no habla, no enseña, no guía ni se entristece. Sin embargo, la Biblia presenta al Espíritu Santo como alguien que:
- Habla y da instrucciones claras.
- Enseña y recuerda la verdad.
- Guía en decisiones concretas.
- Intercede con intención y propósito.
- Puede ser contristado, resistido y aun desobedecido.
Todo esto solo puede atribuirse a una persona, no a una energía.
